PATRICIA MÁRQUEZ LOBILLO, DENEGACIÓN DE EMBARQUE EN EL TRANSPORTE AÉREO DE PASAJEROS, MARCIAL PONS, MADRID, 2013, 199 PÁGS.

Para citar este artículo puede utilizar el siguiente formato:
Isabel Contreras de la Rosa: "Patricia Márquez Lobillo, Denegación de embarque en el transporte aéreo de pasajeros, Marcial Pons, Madrid, 2013, 199 págs." en Revista europea de derecho de la navegación marítima y aeronáutica, diciembre 2013, en http://rednma.eumed.net/denegacion-embarque/

Resumen: La obra que recensionamos, segunda monografía de la Dra. Patricia Márquez Lobillo, profesora de Derecho Mercantil de la Universidad de Málaga, tiene como objetivo analizar el régimen jurídico aplicable a aquellos supuestos en los que el pasajero no accede a la aeronave, a pesar de haber adquirido y abonado el pasaje y cumplido con todas sus obligaciones (hablaríamos de la denegación injustificada de embarque), o porque el transportista considera que no es conveniente o recomendable el traslado de dicho pasajero (nos referimos a la denegación justificada de embarque). 

Palabras clave: Derecho mercantil, Denegación de embarque, Pasaje, Aeronave.

La autora parte de una realidad social innegable, pues aun cuando, como indica, el traslado del pasajero al lugar de destino constituye el elemento fundamental, del contrato de transporte, en numerosas ocasiones las compañías aéreas incumplen con sus obligaciones, porque no llevan a cabo un vuelo inicialmente programado, porque se alteran las condiciones temporales fijadas en el contrato o porque el pasajero no accede al interior de la aeronave. Se trata, de supuestos de incumplimiento del contrato de transporte, que no siempre, sin embargo, darán lugar, como acertadamente indica la Dra. Márquez, a la responsabilidad del transportista.

Tomando como referencia estos hechos, la obra se centra, especialmente, en la denegación del acceso del pasajero a la aeronave. El principal escollo de la materia, puesto de relieve por la autora, es la delimitación de su régimen jurídico, toda vez que, como expresamente se pone de relieve, a nivel internacional, no existen en los Sistemas de Varsovia y Montréal referencia expresa a la denegación de embarque y, en el ámbito comunitario, solo contamos con las previsiones contenidas en el Reglamento (CE) núm. 261/2004. Destaca, en este sentido, el estudio de la Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, de 10 de enero de 2006, en la que se reconoce la validez y complementariedad de ambos sistemas con el Comunitario. Junto a estas disposiciones hay que mencionar el importante papel que asume tanto OACI como IATA en el establecimiento de normas soft law.

A pesar del relevante pronunciamiento del TJUE, en la sentencia indicada anteriormente, confirmado por la Comisión en su Comunicación del año 2011 sobre la aplicación del Reglamento y en la Propuesta de Reforma del mismo, de 13 de marzo de 2013, el régimen jurídico de la denegación de embarque es calificado por la Dra. Márquez de incompleto, pues, como indica, el legislador no aborda todos los supuestos subsumibles en el concepto de denegación de embarque, limitándose a reglamentar los casos en los que la misma es arbitraria, sin motivación y a elección del transportista, y dejando carente de tratamiento jurídico adecuado los casos en los que la compañía puede tener razones justificadas para impedir el acceso del pasajero a la aeronave.

Esa falta de tratamiento, unida al importante acervo jurisprudencial a que han dado lugar los supuestos en los que se ha denegado el acceso del pasajero a la aeronave, motivan el interés de la autora por esta materia, que se fundamenta, además, en la necesidad de analizar los trabajos prelegislativos que, tanto en el seno de la Unión (a fin de mejorar el régimen comunitario contenido en el Reglamento de 2004) como en el ámbito de las instituciones con competencias en materia de aviación civil (la IATA y la OACI, en este caso a fin de establecer el régimen aplicable a los pasajeros insubordinados o rebeldes) se están desarrollando.

Con este objetivo, el trabajo se divide en tres capítulos.

El ámbito subjetivo de aplicación del Reglamento (CE) núm. 261/2004 constituye el objeto del primer capítulo de la monografía que recensionamos.

El concepto de transportista aéreo, responsable del incumplimiento por denegación de embarque, necesita ser concretado a pesar de su posible evidencia, y del deber de información que asumen las compañías en virtud del Reglamento (CE) núm. 2111/2005, toda vez que, como sabemos, no siempre el transportista designado en el contrato (contractual) es el mismo que lleva a cabo el traslado del pasajero (de hecho). Es más, como también se pone de relieve en el trabajo, las compañías acuden al concierto de acuerdos de código compartido, siendo necesario precisar y diferenciar los casos en los que se produce el transporte sucesivo de los pasajeros, de aquellos otros en los que existe sustitución en el transporte, sobre todo en aras de concretar cuándo resulta aplicable el derecho de repetición contemplado por nuestro legislador comunitario en el artículo 13 de la Norma de 2004.

Concretando el ámbito subjetivo de aplicación de la norma debemos resaltar la referencia al papel intermediador que asumen las agencias de viaje en la comercialización de billetes de pasaje aéreo, necesario si tenemos en cuenta que no siempre el mismo se adquiere como parte integrante de un viaje combinado, lo que sin duda introduce importantes diferencias en la determinación del sujeto responsable de una denegación de embarque.

No cualquier pasajero tiene derecho, caso de producirse una denegación de embarque, a reclamar las medidas compensatorias previstas por el legislador comunitario y analizadas en el apartado oportuno de la obra, sobre las que volveremos. Esta conclusión se extrae claramente del estudio que Patricia Márquez realiza del sujeto pasivo. El pasajero deberá tener una reserva confirmada de vuelo, cumplir con las condiciones que exige el transportista y personarse en facturación en los plazos indicados. Surgen una serie considerable de dudas que se analizan con detenimiento en la obra, ¿sería válida cualquier forma de confirmación incluso las electrónicas?, ¿a qué se refiere el legislador cuando habla de las condiciones exigidas en el contrato?, ¿ha quedado superada la exigencia de presentación en facturación y debe entenderse la misma como presentación en embarque?

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Es más, la concreción del sujeto pasivo se extiende al estudio de los mencionados requisitos en relación con los pasajeros con movilidad reducida. ¿Deben cumplir las mismas obligaciones que el resto de los pasajeros?, ¿pesa sobre ellos alguna obligación adicional? El problema de esta materia no es, al menos exclusivamente, como de forma acertada se indica, la determinación de las obligaciones que asume el pasajero o que pesan sobre la transportista, sobre todo tras la aprobación del Reglamento (CE) Nº 1107/2006, va más allá, porque ni siquiera el concepto de pasajero con movilidad reducida estaba claro hasta que los Servicios de la Comisión Europea elaboraron unas Directrices interpretativas del Reglamento de 2006, aprobadas en junio de 2012. ¿Son pasajeros con movilidad reducida los menores de edad, las personas de edad avanzada, las embarazadas o las personas con obesidad? La respuesta a esta pregunta se afronta por P. Márquez de forma sumamente crítica, teniendo en cuenta los pronunciamientos judiciales al respecto.

Una vez delimitado el ámbito subjetivo de aplicación del Texto Comunitario, la autora afronta en el capítulo segundo de su trabajo, la concreción del ámbito objetivo. La determinación de cuando estamos en presencia de un supuesto de denegación de embarque no es fácil, pues aun cuando podría parecer evidente (denegar el acceso del pasajero a la aeronave), en la práctica resulta complicado diferenciarla de los supuestos en los que se cancelan los vuelos o en los que se produce el retraso en la ejecución de la prestación, sobre todo porque, como se pone de relieve, la motivación que aduce el transportista para impedir el acceso a la aeronave puede llevar a equívocos. De la concreción de los supuestos y motivaciones propios de denegaciones, cancelaciones y retrasos, se ocupa la autora en los epígrafes segundo y tercero de este capítulo. De la lectura de los mismos se puede deducir que cuando se cancela un vuelo o cuando se produce un retraso considerable en la ejecución del mismo no se está denegando el embarque del pasajero. En el primer caso porque el avión no despega, y no despega con ningún pasajero; en el segundo, porque el avión despega y lo hace, aunque tarde, con el pasajero a bordo.

Estas conclusiones se obtienen tras el minucioso examen, en el epígrafe primero del Capítulo, del concepto de denegación de embarque y de las motivaciones que pueden servir de sustento al transportista para impedir el acceso del pasajero a la aeronave. Diferencia la autora, en este sentido, entre denegaciones de embarque injustificadas y justificadas, y lo hace argumentando que la distinción es total y absolutamente necesaria para imputar, concretar y determinar el grado de responsabilidad que asume la compañía cuando decide que un pasajero no va a acceder al avión.

Destacamos en este sentido, el profundo examen que realiza la autora de las importantes Sentencias del TJUE de 4 de octubre de 2012 y de 31 de enero de 2013, así como de las consecuencias de las mismas en orden a la determinación de los supuestos en los que el transportista puede denegar el embarque de forma injustificada. Ya no hablamos solo de overbooking, sino de cualesquier otro argumento vinculado a decisiones internas de la compañía, a problemas con las aeronaves o a circunstancias de fuerza mayor. La denegación justificada, por el contrario, solo podrá sustentarse en la concurrencia en el pasajero de circunstancias o motivos de carácter estrictamente personal, que le llevan a incumplir con sus obligaciones derivadas del contrato de transporte aéreo.

Delimitado el ámbito de aplicación de la norma, procede la autora, en el capítulo tercero del trabajo que recensionamos, a determinar el régimen de responsabilidad que se impone al transportista encargado de efectuar el vuelo cuando decide denegar a un pasajero el acceso a la aeronave, distinguiendo para ello entre denegaciones injustificadas y justificadas.

A fin de determinar la responsabilidad que asume el transportista, en el caso de denegación de embarque justificada, la autora analiza los motivos que pueden argüirse al respecto, tomando como referencia el acervo jurisprudencial en la materia, así como la práctica del sector aeronáutico. Se plantea, en este sentido, si se puede denegar el embarque de forma justificada, por incumplimiento del contrato, a un pasajero que no se ha personado en el embarque con los visados o documentos de entrada y salida en los territorios; a los menores que no portan el D.N.I.; a los pasajeros que portan tarjetas de embarque electrónicas o que no la llevan impresa; a los pasajeros a los que se impide el acceso a la aeronave porque ha habido un retraso del vuelo previo en los vuelos de conexión sobre la base de personación fuera de plazo (subsanado parcialmente en el artículo 6.bis de la Propuesta de Reglamento); o de los pasajeros que se ven afectados por una cláusula punto a punto, usual en el transporte aéreo low cost. Analizando la denegación por causas vinculadas a la salud, aborda la denegación de embarque de embarazadas en un determinado estadio de la gestación, de los pasajeros enfermos, o insubordinados y rebeldes.

La importante labor prelegislativa que se está llevando a cabo en el seno de OACI, a fin de dar respuesta uniforme al cada vez más frecuente problema de la insubordinación o rebeldía a bordo de las aeronaves, cuando la misma no consiste en conductas penales perfectamente reglamentadas en los Convenios al respecto, pero sí suponen alteraciones o trastornos en el desarrollo normal de un vuelo, lleva a la Dra. Márquez a analizar si dichas conductas pueden o no ser fundamento de una denegación justificada de embarque. A tal fin, tomando como referente la Circular 288 de la OACI, analiza el reciente Texto que, en su seno, se está elaborando a fin de introducir un Instrumento que modernice el Convenio de Tokio de 1963. ¿Qué son pasajeros insubordinados o rebeldes?, ¿qué requisitos debe reunir una conducta para que sea calificable como tal?, ¿qué potestades asumen el personal de vuelo o del aeropuerto ante un pasajero de estas características?, ¿qué responsabilidad puede asumir la compañía en caso de denegar el embarque de un pasajero insubordinado?, son algunas de las preguntas a las que de forma sumamente clara y con una visión crítica, tendente a proponer las mejoras que deben introducirse en el futuro Instrumento, da respuesta la Dra. Márquez en su trabajo.

El examen de la denegación de embarque injustificada tiene como punto de partida el estudio de los criterios que han de servir de base al transportista encargado de efectuar el vuelo para seleccionar al pasajero al que arbitraria y unilateralmente decide no embarcar en la aeronave. Se pone de relieve, en este sentido, la ausencia de un tratamiento específico de la materia y se critica el recurso a las cláusulas usuales en el sector (First-come, first-served y de preferencia a categorías superiores frente a inferiores), así como el hecho de que la Propuesta de 2013 no haya paliado los inconvenientes que de ellas se derivan imponiendo criterios objetivos.

Elegido el pasajero al que se le denegará el embarque de forma injustificada, después de cumplir la exigencia de solicitar voluntarios impuesta por el legislador comunitario, procede la autora a analizar las compensaciones e indemnizaciones a que tiene derecho, conforme al artículo 4, precepto que, como propone, debiera ser aclarado a fin de evitar los equívocos a que da lugar el hecho de que prevea distintos mecanismos compensatorios. Y es que la norma contempla, por un lado, una compensación, a modo de indemnización, que se ajustará a los parámetros establecidos en el artículo 7. Además de dicha compensación, conforme al artículo 8, el transportista encargado de efectuar el vuelo deberá ofrecer al pasajero las opciones que contempla la norma y que pueden subdividirse en tres: la primera, devolución del billete y, cuando proceda, el traslado del pasajero al aeropuerto de origen; la segunda, traslado del pasajero al aeropuerto de destino, lo antes posible; o, la tercera, traslado del pasajero en fecha posterior, acordada con el mismo. Todos estos mecanismos compensatorios son examinados de forma exhaustiva en esta monografía, con mención expresa del momento en el que han de ser ofrecidos o desembolsados y de la forma en la que ha de efectuarse el pago o el ofrecimiento. Se examinan, además, los mecanismos que se prevén para que el transportista pueda obtener deducciones o beneficios en el pago de la compensación, por ofrecimiento de transporte alternativo, criticándose el hecho de que el legislador en la Propuesta de 2013 pretenda la supresión de los mismos. Se concluye, con un estudio pormenorizado de los derechos de asistencia e información, así como del derecho del pasajero a la obtención de compensación suplementaria, uno de los principales caballos de batalla en la materia, que ha originado un pronunciamiento expreso por parte del TJUE interpretando el artículo 12 del Texto Comunitario, que lleva a la autora, además, al examen del problemático tratamiento de los daños morales en el transporte aéreo de pasajeros.

El capítulo tercero concluye con el estudio de la responsabilidad del transportista cuando deniega el embarque, de forma justificada o injustificada, de pasajeros con movilidad reducida.

El afán de la autora, no ha sido otro, como ella misma ha puesto de relieve, y como creemos que consigue a lo largo de todas y cada una de las páginas de este excelente trabajo, que concretar el régimen jurídico aplicable a la denegación de embarque en el transporte aéreo de pasajeros. Ha analizado la norma con detenimiento, ha estudiado con precisión y una claridad encomiables los pronunciamientos jurisprudenciales que se han dictado a fin de aclarar e interpretar el Texto Comunitario, ha estudiado la Propuesta de reforma del mismo, poniendo de relieve sus excelencias y criticando sus carencias.

Entendemos, por lo expuesto, que se trata de una monografía de obligada lectura, para profanos y para conocedores del Derecho del Transporte aéreo, para sufridores, de una forma o de otra, de denegaciones de embarque. Esperamos haber hecho en estas páginas justicia a su contenido y haber aproximado al lector al mismo, esperamos haber plasmado, sucintamente, algunos de sus entresijos y deseamos no haber desvelado excesivamente las propuestas de su autora. [Recibida el 22 de diciembre de 2013].

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